Casas Nobles: Prologo

From RyF juego de rol

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En una gran carpa, rodeada de miles de tiendas y estandartes de todos los colores, están reunidos los grandes señores que tomaron partido en una guerra sin cuartel por dominar este territorio. Muchos son los que quedaron en el camino, pero los que hasta aquí llegaron esperan, con mas o menos suerte, su recompensa. El continente es extenso y con muchas tierras que descubrir y conquistar. Muchas son las riquezas y peligros que esconden. Y ha llegado el día en que el Rey de todos nos de la recompensa que nos hemos ganado.

Con gesto lento y regio el hombre se levanta de su gran sillón, ni cómodo ni muy vistoso, pero de aspecto de haber visto muchos reyes sentarse en él. Erguido, coronado por un fino aro de oro que sujeta un pelo rebelde y rizado, levanta los brazos para pedir la atención de los mas cercanos y usando su voz suave pero firme reclama la atención de los mas lejanos.

- Compañeros y amigos, por favor, prestad atención, tiempo tendremos de compartir historias y batallas, pero ahora estamos aquí reunidos por otro motivo. Acercáos.

Los hombres fueron bajando la voz y callando, comenzando a acercarse sin juntarse mucho unos con otros, pues aunque han luchado codo con codo, no son pocos los que hasta aquí han traído viejas rencillas más las que en el pasar de los años y batallas se han ido creando. Pero bajo esa carpa y en presencia del Rey nada de eso tiene importancia. Ni el Rey lo toleraría.

- Muchos faltan aquí en este día, padres, hermanos, hijos, familiares y amigos. -dijo el Rey- Pero los que aquí nos hemos reunido, podemos estar contentos de seguir con vida, pues no ha sido fácil alcanzarlo. Batallas con salvajes por un palmo de terreno y no menos formidables las que resistimos con los elementos que parecían no querernos aquí tampoco. Pero les vencimos a todos y aquí estamos, con las botas bien asentadas en la tierra y la cabeza bien alta para poder ver acercarse al enemigo aunque con el oído bien aguzado para escuchar como se acerca y nos acecha. Todo eso ya pasó, controlamos gran parte de este territorio y ha llegado el día de repartirlo. Unos vivirán en buenas tierras otros en no tan buenas, cada uno tendrá lo que se merece, la justicia del Rey así lo tendrá en cuenta.

Unos pocos parecen nerviosos, un tintineo de armaduras se deja escuchar al cambiar de pie algunos de los caballeros allí reunidos, pero nadie hablará hasta que llegue su turno y el Rey le permita hablar.

- La Paz no esta del todo asentada, aún nos quedan fronteras que defender y espero por el bien de todos que el encargado de defenderlas nos guarde bien de todo mal. Porque de no ser así, todos nuestros esfuerzos habrán sido en vano y los que perdieron sus vidas para que este día llegara se revolveran en sus tumbas, saliendo de ellas y devorando los corazones.

La mirada del Rey se paseo por cada rostro que lo miraba, como buscando a alguien a quien sus palabras le causaran nerviosismo o alguna alteración, pero o a nadie le afectaba, o no dejaba verlo en ese momento.

- Espero haber dejado clara la posición de la Corona a este respecto, -la expresión del Rey se relaja y da la sensación de aparecer una tenue sonrisa- así que comenzaremos con lo que aquí nos ha reunido. ¿Queréis ser vos el primero Señor? acercáos y hablad...

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